Hoy me voy a salir un poco del tema del Marketing y temas afines. ¿Qué por qué? porque ayer se nos murió un tío muy especial, un ser humano bondadoso, integro y alegre hasta en los momentos más difíciles. Y mientras lloraba su partida y rezaba por su alma, luego cuando me calme, me fui a dormir. Está mañana cuando sonó el despertador, siéndoles muy sincera, pues no me quería parar de la cama, quería quedarme con la sabana tapándome hasta la cabeza recordando los momentos que pase con tío Rodrigo. Y luego pensé, eso no fue lo que aprendí de él y de su vida, sino todo lo contrario. Mire al techo, sonreí y dije en voz alta “Si tío aquí voy tienes razón, la vida debe continuar”

A todos nos ha pasado, no solo tienen que ser hechos tristes como la muerte de alguien querido, pueden sucedernos hechos que nos de tanta alegría que hasta eufóricos nos podemos poner, o simplemente que tienes una situación por la que estás pasando tu o tu familia que puedes estar asustado por lo que va a pasar, o simplemente nervioso y con miedo de que algo nos llegue a suceder.
Todas estas emociones (que esperemos que no nos pasen al mismo tiempo ;) ) es normal y como seres humanos que somos que nos afecten en nuestro entorno. Y fue cuando me hice la pregunta (hoy que estoy triste) ¿Cómo afecta alguna emoción (la que sea) en mi día a día?, no solo en el trabajo para los que trabajamos en una oficina, o para los que trabajan desde sus casas, también a las amas de casa y madres (que para mi es uno de los trabajos más complejos)… a todos!!! ¿Cómo te afecta?. Y para responder esta pregunta me puse a investigar y a preguntar a los que me rodean, y miren todo lo que encontré.