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Los microgestores no solo frustran a sus empleados, sino que también se estresan. Aquí hay cinco formas de expulsar tu microcontrolador interno.

Trabajan fines de semana y largas horas. Luchan por darse permiso para tomarse vacaciones e insisten en aprobar todo ellos mismos.

¿En cuanto a delegar tareas? No es su fuerte, son los únicos que pueden hacerlo bien la primera vez.

Y para garantizar que mantienen el control sobre cada proyecto, obligan a ser copiados en todos los correos electrónicos relevantes, requieren que todas las cosas se hagan a su manera.

Estos son los microgestores de su oficina y, a pesar de ser realmente buenos en lo que hacen, están dañando inadvertidamente los negocios y volviendo locos a los empleados.

Un micromanager es alguien que siente la necesidad de controlar cada parte (sin importar lo pequeña que sea) de la actividad de una empresa. De acuerdo con un artículo de Harvard Business Review , dos posibles razones pueden explicar por qué los gerentes se convierten en microcontroladores:

  1. Tienen ansiedad o preocupación por estar demasiado desconectados de los esfuerzos de base.
  2. Subieron los rangos para llegar a su posición gerencial actual, y están luchando para abandonar su antigua posición.

Un artículo de Forbes señala la tercera y más obvia razón: estos líderes empresariales sienten que necesitan un alto nivel de control debido a sus propias INSEGURIDADES, o la sensación de que su lugar de trabajo es inestable.

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¿Por qué el Micromanaging es malo para los negocios?

Los microgestores obstaculizan gravemente el crecimiento y el potencial de toda su organización. Los empleados no tienen la oportunidad de pensar por sí mismos, y esto afecta su confianza.

Los mejores talentos no pueden prosperar en este tipo de entorno, y no logran alcanzar su propio potencial o saltan. 

La innovación es sofocada porque los errores, que son una parte necesaria para aprender y crecer, no son tolerados. 

Y mientras que los microgestores están ocupados haciendo el trabajo de todos los demás, no están haciendo el suyo tan bien como deberían.

¿Reconoces alguno? No estás solo, hay al menos un pequeño microcontrolador en la mayoría de nosotros.

Por suerte, también hay varias formas de romper el hábito de la microgestión.

¿Quieres cambiar? ¿Qué como?

1. Empezar pequeño

Dependiendo de la cantidad de control que sea, es mejor dar pasos pequeños. 

Dejar el pavo frío no siempre es el mejor enfoque y puede disuadir a los microgestores de continuar cambiando su comportamiento.

Además, dependiendo de cuánto tiempo haya estado microgestionado, su personal puede necesitar algo de tiempo para mejorar sus habilidades de pensamiento crítico.

2. Fomentar la comunicación bidireccional

Esté abierto a las nuevas ideas de sus empleados. Fomente la participación de los empleados dando la bienvenida genuinamente a sus comentarios y muéstreles que valora sus ideas al ponerlas en acción.

Pero cuidado: demasiado consenso puede ser abrumador para los microgestores. No te permitas escrutar las ideas hasta la muerte. Establecer una fecha límite y practicar dar saltos de fe.

3. Trabaja en tus habilidades de delegación

Intente aflojar su control sobre los empleados asignando una parte específica de un proyecto a un individuo o grupo. Reparta las tareas de «prueba» para sentirse más cómodo con el desempeño de su personal.

Estar disponible para orientación, pero solo si es solicitado. 

Finalmente, permita que sus empleados fracasen. Es la única forma en que aprenderán a pensar por sí mismos.

4. Relájate en las métricas

Los microgestores tienden a sobredimensionarse, y la tecnología avanzada facilita la búsqueda de información. Define algunos KPIs claves y apégate a ellos.

Los datos son geniales, pero el uso excesivo puede convertirse en una obsesión. Recuerda: los datos solo cuentan una parte de la historia.

5. Mantén las instrucciones simples

Los microgestores tienden a sobre-explicarse a sí mismos en un esfuerzo por controlar exactamente como los empleados realizan una tarea.

Cuando delegues una responsabilidad, reduce tu dirección y solo proporciona la información más esencial. Permite que los miembros de tu equipo ejerzan su propia autoridad.

No te olvides de la última arma secreta de micromanager: tecnologías de administración (por ejemplo, software de administración de tareas, software de seguimiento de tiempo y software de colaboración).

Esta tecnología es como un camuflaje para el micromanager: le permiten administrar todas las áreas de su operación desde lejos, pero sin su presencia evita que los empleados piensen por sí mismos.

Combina estas herramientas con las sugerencias anteriores y podrás aprovechar los beneficios de tu cerebro de microgestión y ajustar los comportamientos para convertirse en el mejor líder posible para tus empleados y organización.

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