Cuando se habla de estrategia de redes sociales, cualquier emprendedor se encuentra con un aluvión de desinformación. Estadísticas, consejos… todo tipo de información que crea ruido y a veces desesperación. A menudo llegamos a medir el valor de nuestros seguidores por la cantidad de fans o followers que tenemos en nuestras páginas de Facebook o perfiles de Twitter.

Podemos contar con miles de seguidores pero si estos no nos proporcionan ningún tipo de “engagement” no sirve de nada. Es fácil comprar fans o conseguir “Me Gustas” promocionando nuestra página, pero…¿qué valor tiene realmente esto? Un error muy común es pretender que el nuevo fan se convierta en cliente. Si éste es nuestro objetivo principal podemos asegurar que dicha conversión no ocurrirá. Expresado de otro modo, el valor de estos fans va a ser 0 o incluso negativo.