Como anhelo la época que no me preocupaba ni me estresaba por las cosas. En realidad lo único que me gustaba hacer cuando era niña era pasarme tiempo con mis hermanos, mis primos y amigos sin prejuicios ni discriminación ni estrés. Recuerdo esos días con tanta alegría hacia desastre con mis hermanos y ahora que lo pienso soy feliz y agradezco la infancia que tuve.

Siento que cuando crecemos nos llenamos de trabajos, deberes, responsabilidad, estrés y complicaciones personales pero a veces la mejor terapia es recordar nuestra vida cuando éramos niños. Yo creo que si le pregunto a mi niña de 6 años y me ve en este momento con tanto trabajo me preguntaría ¿Qué haces vamos a jugar? Y cada vez que pienso eso me da una nostalgia increíble porque veo lo tanto que cambie y la inocencia que tenía cada vez que crecemos lo perdemos. Puede ser algo bueno porque significa que maduramos pero te imaginas un mundo sin prejuicios y con la mentalidad de los niños realmente sería un mundo perfecto en mi opinión, los niños nos dan amor y cariño. Cuando una sonrisa de un niño nos hace sonreír es algo mágico.

Por ello te invito que jamás olvides a tu niño interno, él siempre va a velar por ti, él siempre te hará sonreír, él siempre te va a recordar lo inocente que fuiste, él siempre te va a recordar lo feliz que eres y serás. Yo te apuesto que cuando vuelvas a hablar con tu niño interno serás más feliz porque vas a poder recordar momentos únicos e inolvidables 

Yi