Artículo escrito por Noellia Marketing (Directora de Supply Chain)

Cuando me pidieron que escribiera sobre este tema, nunca me imaginé que encontraría tanto material, a través de la red, sobre el cual sustentar todos aquellos caprichos de mi pensamiento.

Comencé pensando en cuando dejé de estudiar ingeniería, y me fui a estudiar comunicación social, porque quería ser periodista e informar. Allá a principios de los noventa me tocó trabajar como analista de prensa, con tijeras y goma de pegar, puesto que no había internet, ni pensar en periódicos en línea y menos la posibilidad de hacer copy y paste de la noticia en el reporte que el cliente estaba esperando, a las 8:00 am, cuando llegara a su oficina, la información de qué se decía de él en los medios.

Así que llegaba al trabajo a las 6:00am y leíamos y subrayamos todas las noticias donde estaba el nombre de nuestros clientes, las fotocopiamos y las mandábamos por fax, eso pasaba a otro departamento, donde se tomaban decisiones por si había que dar una respuesta sobre alguna noticia controversial, o hacer algún tipo de nota de prensa para hacernos notar; este es hoy en día el trabajo de un community manager, hacer el análisis de prensa, gerenciar la presencia en las redes y aportar las sugerencias pertinentes para penetrar mejor las redes. Pero no era de esto de lo que quería hablar.

En mi corto período como estudiante de comunicación social, que duró solo el primer año de carrera, puesto que al final de la historia si me gradué como ingeniero; sentí una profunda pasión por McLuhan, quien fue el responsable, irónicamente, de que regresara a estudiar ingeniería. Hice un trabajo monográfico sobre los libros de McLuhan, donde puse toda la pasión que sentía, y el profesor lo evaluó con el 50% de la puntuación, hasta ahí llegó mi estudio, todo tenía que ver con la libertad de expresarme sobre McLuhan como quisiera, mi monografía era perfecta, pero al profesor no le gustó mi punto de vista. Dicho lo dicho, vuelvo a la red a recopilar información sobre el tema de la ingeniería relacionado con el marketing y se despliegan infinitos blogs llenos de información sobre lo que aquí me gustaría escribir.

“El medio es el mensaje” (Marshal McLuhan, título del primer capítulo de Understanding Media: The Extensions of Man, publicado por primera vez en 1964). Gracias a que nunca me he podido sacar esta frase de la cabeza, fue lo primero que gugleé para comenzar a escribir sobre el tema, para tropezarme con infinitos debates, de personas a favor y en contra de la medificación del mensaje o de la mensajización del medio, el debate se centra en si se puede hacer equivaler a una cosa por otra, como una fórmula matemática.

Aunque los medios, como extensiones de nosotros mismos se transforman, a la larga, en un reflejo de lo que somos, por lo tanto en el mensaje. Si McLuhan estuviera vivo, y viera la revolución ocasionada por las redes sociales, el cambio en el interactuar de los seres humanos gracias a los teléfonos inteligentes, la aparición de nuevas actividades humanas que deshumanizan a las personas y un sin fin de etcéteras, simplemente se habría quedado estupefacto ante lo lejos que había llegado su pensamiento en el tiempo, con una vigencia aterradora, amalgamando el desarrollo tecnológico con el comunicacional de manera irreversible.

                       Pinchado en vena

Luego de seguir pensando sobre mis pasiones, llegué a las leyes de Newton, y mi siempre ávida sed de conocimiento sobre física, para concluir que las leyes de Newton también rigen, de alguna manera, a lo social. Léase al mercadeo, ya me entenderán. La primera ley de Newton es la que llamamos Ley de Inercia y dice: “Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él”.

[1] Todos los seres humanos en nuestro comportamiento, tendemos a cumplir con la ley de inercia, y esto es seguir siempre moviéndonos en el mismo sentido, seguir con nuestras costumbres, nuestros hábitos, nuestras rutinas, a menos que haya una fuerza que nos haga cambiar de curso, de eso se trata el mercadeo o marketing, se trata de romper con esa “fidelización” a la que nos acostumbramos, y obligarnos a torcer el curso, es decir, probar.

Es aquí donde entra la segunda ley de Newton, o la Ley fundamental de la dinámica que dice: “El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime.”[2] Esto se traduce como que todo cambio necesita una fuerza que lo suscite, algo que nos haga cambiar de parecer, y ese cambio se dará de manera proporcional a esa fuerza que le hemos imprimido. En este punto muchos de mis colegas, sobre todo de la época en que yo me gradué de ingeniero, donde las ofertas de ingeniería, al menos en Venezuela, eran las tradicionales, teniendo como algo super novedoso, la posibilidad de estudiar ingeniería de sistemas, o electrónica, esas eran las únicas opciones de ciencia ficción del momento.

No, no hay nada de locura en mi planteamiento, que simplemente fundamenta el porqué de la pasión por el marketing. Me he conseguido en este debatir con internet o más bien con Google, con conceptos como el de la ecología de medios, que simplemente se basa en la interacción del ser humano con los medios de  comunicación  social, y no solamente con su entorno, como es el concepto clásico de ecología, perfectamente en línea con la aldea global de Mc Luhan, nuevamente. Y por último, y debería de haberlo sospechado, desde hace algunos años que se imparte, en varias universidades del mundo, la Ingeniería en Marketing, la que está orientada a formar profesionales con conocimientos matemáticos, financieros, gerenciales, de mercadeo y de áreas más humanistas, que abarcan incluso la redacción. En fin, que así como la tecnología se ha vuelto una extensión de nuestros propios cuerpos, de esa misma manera los medios se han acercado a nosotros, cambiando los paradigmas del marketing de manera descomunal.

                  Mente del ingeniero

Todo este preámbulo ha sido para poder hacer una sopa, nada original por cierto, entre mi pasión por la ciencia y el reciente apetito por los temas relacionados con el marketing. La simplicidad, sumamente compleja, de llegarle a un posible target, luego de haber captado su atención, retenerlo, lograr que se interese y posteriormente, hacerlo comprar, no solamente puede estar definido por un sin fin de fórmulas matemáticas, que las hay, o de datos estadísticos, que también los hay y muchos, más allá de la ciencia, hay genios que logran desarrollar campañas y herramientas con las que se llega a todos y los hace comprar, los hace seguirte y los mantiene fieles a tí. En este momento de la historia de la humanidad, el futuro está en lograr la fusión entre los dos mundos, y como dije antes, nada original, se llama Ingeniero en marketing.

Si algo me ha caracterizado es la capacidad de aprovechar los cambios que se me ofrecen. Y mantenerse en movimiento, siempre.

          ¿Qué clase de profesional eres tú? ¿Miedo al cambio?

Por último les dejo a Dilbert, me encanta la tira cómica, y sobretodo ahora en ésta, nos muestra a los ingenieros como unos tipos muy rígidos…

Dilbert

      #SeguimosEnLínea


[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Newton

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Newton