Hace cinco meses gracias a las redes sociales en especial a Linkedin, tuve el inmenso privilegio de conocer a un profesional y ser humano como pocos quedan hoy en día. Su pasión, su integridad, su entusiasmo, su generosidad, su ternura, su entrega tanto a su equipo de trabajo, a sus clientes, a sus colaboradores, a su familia y hoy con mucho orgullo puedo decir que con su aliada (o sea ¡YO!) es impecable y sincero. No puedo estar más agradecida con el universo por permitir que el mundo digital lo haya puesto en mi camino.

Lo que empezó por un mail para ser parte de su nuevo y fabuloso proyecto MASTER INFLUENCERS desde su empresa DELIVERY MEDIA, hoy en día se consolidó en un gran aliado estratégico y un verdadero amigo para toda la vida.

Entre más pasaban los días, mas lo admiraba. Especialmente por su filosofía (que comparto ciegamente) para con su equipo de trabajo, donde desea fielmente que todos sean una gran familia trabajando por un mismo fin e incentivarlos para que el día a día en sus gestiones sean más un hobby que un trabajo. Se encarga de mantenerlos unidos e integrados. Y cuando tienes el privilegio de verlo trabajar junto a su equipo, te hace llegar su entusiasmo como uno más … y para nada con grandezas de un CEO

Tengo el placer de dejarte con mi INVITADO DE HONOR DE LA SEMANA y sin más preámbulos …

IGNACIO MONAR

El otro día, tras haber leído unas cuántas páginas del nuevo libro de Alex López (os lo recomiendo), sentí un intenso dolor. Por no haber tenido el coraje de escribir mi primer libro, y porque nunca le reconocí a mi padre la profesión que me enseñó: ser vendedor. Siempre decía medio en broma, que su legado fue enseñarme a hacer el nudo de la corbata. Pero fue mucho más. Fueron muchas mañanas desde mis 18 años, las que de forma más o menos expeditiva me llamaba para acompañarle a ver a sus clientes.

Siempre tarareando alguna canción, siempre sin cita previa, siempre repasando él mismo las existencias del almacén (que se convertían en ‘pedido’) y siempre con una afabilidad y confianza mutua que a mí me dejaban boquiabierto. Yo soy muy tímido (aunque nadie se lo crea) y aquello me parecía sobrehumano. Así y a comisión pura, sacó adelante a cuatro hijos.

Mis hermanos Nando y Nena

 (el pequeño del abrigo ridículo soy yo)

Luego nos ‘independizamos’: yo conseguí una representación de Valencia (a donde fui con una maleta de cartón, casi letra de Sabina) y él la de Industrias Hergóm, un mirlo blanco que ni a él ni a mí nos cogió en edad de asumir el desafío. Así que me iba por las ferreterías de Madrid vendiendo mi producto (esperando al acecho de que no hubiera clientes dentro por mi vergüenza) y lo que fue una escuela: visitar a los tenderos del rastro de la bata azul, que vendían las estufas de Hergóm como rosquillas. Luego me casé y encontré un trabajo in extremis (no teníamos un duro y Manuel estaba ya a punto de nacer) en Ítaca, del Grupo Prisa/Santillana, a vender libros. Quince visitas al día. Y aquello acabó con las enseñanzas magistrales de mi padre; y las cañas, que cuando tuve edad, me tomaba con él siempre en el mismo bar de El Viso para comentar el día.

Aquellos años con él fueron una lección de honestidad, saber hacer, y trabajo. Que nunca, como decía al principio le agradecí lo suficiente.

Creo en los vendedores de raza, los que salen a comerse el mundo, a los que no les importa dejarse la piel, sea a comisión o sea con un fijo. Los que no se están quejando todo el día, ni contándolos festivos. A los que no les importan los demás, porque tienen un plan escrito (en papel o en su mente) ni tampoco el presupuesto porque están siempre al 110% ocurra lo que ocurra con las cifras. Les importan ellos, y ganar dinero, y conservar el trabajo. Y echo de menos todo aquello por lo que pasé...el cuerpo a cuerpo. El momento de la verdad. Cuando te vas con un sí, o con un no, pero satisfecho de tu trabajo y pensando como hincarle el diente si te han dicho que no, y como enfocar la siguiente reunión. Porque sabes lo importante que es para tu empresa sacar esas campañas adelante. Porque es el futuro de todos.

No quiero ir de ‘enfant terrible’ pero muchas de las cosas que se han convertido en máximas en los últimos años, (porque hay que llamar a las cosas de diferentes maneras), y parece que se ha inventado la pólvora (y recientemente por supuesto utilizar el inglés para darse más importancia) me ponen muy nervioso…’la importancia del trabajo en equipo, el clima laboral, el liderazgo, la motivación…’ Hay empresas que se permiten el lujo de tener en su plantilla ‘coaches’, Gestión del Talento … y tantos otros que desde luego una Pyme no se puede permitir, y las Pymes en este país son las que sustentan la economía.

Y yo no quiero ser CEO.  Embajador de tu marca, de tu empresa…es un poco rimbombante, ¿no? Yo lo que preferiría es tener una organización en la que haya gente que luche por liderar, que sea capaz de motivar, que sea embajador de su empresa allá donde vaya, y que con su trabajo y saber hacer, con su compromiso, se gane la confianza del CEO.

El CEO tiene que ofrecer al equipo innovación, futuro, nuevos productos que ilusionen y sueños a los que agarrarse, estudiar, especializarse…Pero desgraciadamente no funciona así. Son muy escasos y por ello muy relevantes, los que te piden hacer un curso de ‘algo’, los que ven en un área nueva de negocio una oportunidad y no una carga.

Aquí publicando e interactuando con mis seguidores fieles

Citaré dos títulos que me vienen a la cabeza ‘La soledad del corredor de fondo’ y ‘El miedo de portero al penalty’. Al final estás tú solo frente a alguien que no tenía ninguna intención de comprarte nada, y tú saldrás de allí con un ‘pedido’ entre las manos. El momento de la verdad se nutre de los que has absorbido en la empresa, en la calle, en tu formación. Tú tienes que saber más que ellos para que te respeten.

Esa emoción es la que echo de menos. Aunque todavía hago mis pinitos wink

Estudié un máster de Dirección de la Calidad por la UOC, que en aquél momento me vino muy bien, estábamos montando en Zeta una estructura casi partiendo de cero, donde se cuestionaba incluso la creación de una web. Y pude aplicar un montón de principios que se suponía que eran de cajón, pero había que colarlos casi a escondidas. Pero nada es de cajón. Y a esto me referiré después.

surprise Yo no quiero ser CEO. Me gusta la relación con los medios, la confianza que demuestran cuando depositan su producto en tus manos. Me gusta abrir nuevas vías de negocio y aprender. Me gusta el ‘tet à tet’ y buscar soluciones de consenso. Me gusta trabajar como un comercial más para todos nuestros medios, porque el hecho de que estén en Delivery Media, es responsabilidad mía. Me gusta aquello que me ocurrió en GDM, que pasé de un despachito en Zeta a estar ‘en la pradera’ sentado con mis comerciales, y poderles asesorar, corregir, felicitar…y vender como uno más. Y realmente eso es lo que hacemos en Delivery Media: vendemos todos. Esa es quizá una de las claves que nos diferencia. Que desde el primero al último todos vendemos de una u otra forma.

El CEO tiene su cuadro de mando, que le da la visión global de la compañía y si hay cuestiones que corregir. Pero no está donde está la sangre. O no debe estar. Y la sangre genera dependencia. Delegar es lo más difícil del mundo, porque crees que, con tu experiencia, con tu intervención, saldrían mejor las cosas…

Dejé pendiente lo que es ‘de cajón’: es de cajón que exista una comunicación diaria del equipo de ventas, la organización entre ellos y la retroalimentación. Es de cajón que una vez a la semana se reúnan para poner en común como han ido las cosas y que van a hacer la siguiente. Es de cajón que haya un orden en las visitas que se hacen, que se guarden las propuestas, que se haga un informe semanal o mensual de las gestiones de cada uno, que se respete la cadena de mando, que la gente se involucre y se crezca, que nunca diga no me ha dado tiempo…que se sea imaginativo, proactivo, buen compañero, etc…Y si no hay buen clima laboral y jamás saldremos en los lugares mejores donde trabajar, me importa un comino. Eso depende de cada cual. Es de cajón. Pero no tiene que hacer la empresa un esfuerzo adicional para que las cosas que son de cajón se cumplan. Ya no me creo los manoseados términos que antes decía: hacer equipo, que haya buen clima…lo que quiero es que todos en una pyme se dejen la sangre por ella. Ahora se tiene la sensación de que tienes que dar las gracias por que las personas trabajen para ti. Probablemente muchos me entiendan.

Haré referencia a tres jefes que me han enseñado todo: Jesús Castaño, Pablo San José y A.G. Colín. Y a los tres, con nuestros tira y afloja, les he respetado siempre mucho, aún después de trabajar con ellos.

Mi padre me enseñaba a cantar, canciones antiguas, boleros, y me motivaba a su manera. Él fue mi maestro. Y él tampoco quería ser CEO de nada. Era con mucho orgullo, Agente Comercial Colegiado.

 

… hasta aquí un breve hasta luego. Y no dudes en contactarme si deseas tomarte un buen café conmigo.


Bueno yo, desde el momento que recibí su artículo para hoy, creo que sin exagerarte lo he leído unas 10 veces. La pasión y orgullo que impregna en cada palabra es una motivación para mí de seguir luchando. Espero que lo hayas disfrutado tanto como lo fue para mí publicarlo y para Iñaki (su nombre original – no le digas que te lo he dicho) escribirlo.

 

Mi querido amigo lector ¡Ya tu sabes!